"Constantino Makarich", por Romina Mariño
Constantino Makarich, ese soy yo, un viejo de sesenta y cinco años. Trabajo de guardia nocturno en la casa de Chivarev, la verdad esa señora nunca me cayó bien, siempre que voy a la casa para trabajar se escuchan sus gritos y no deja hacer mi trabajo en paz. Siempre me dice que soy muy delgado y que debería comer más, me trata como si fuera un niño. Pero qué bueno, en unos años me jubilo y ya no tendré que volver a ver a esa señora. Creo que es una de las pocas personas que me caen mal, siempre me ha gustado hablar con los demás pero ella es demasiado para mí. Por suerte durante el día puedo estar en la cocina, me gusta bromear con los cocineros ya que nunca me dicen nada, pero cuando es de noche me abrigo con mi pesilla y me voy a trabajar; es bastante fácil ya que solo golpeo mi bastón con una placa de madera y los ladrones ya se asustan. Las personas que me conocen saben que vivo solo, me han dicho muchas veces que debería contratar a alguien para que me limpien la casa y ...